La emergencia del nuevo espacio produce grandes cambios en las relaciones entre las personas, tanto en ámbitos públicos como en los privados e íntimos. Por tanto, también modifica en profundidad las relaciones sociales. Está justificado hablar de una sociedad de la información (infosociedad, telesociedad, etc.), aunque ésta no se haya consolidado ni constituido como tal, por falta de un contrato social en el tercer entorno. El nuevo espacio social tiene, hoy por hoy, importantes insuficiencias: una de las más importantes es su bisensorialidad, motivo por el cual las relaciones entre los seres humanos en el primer y segundo entornos (que son pentasensoriales) son más complejas y variadas que en el tercero. El desarrollo del teletacto o infotacto tendría en este sentido una gran importancia para las relaciones intercorporales. Desde un punto de vista tecnológico, no está excluida la posibilidad de que el cuerpo humano acabe ceñido por una ropa electrónica, a diferencia de la ropa del primer entorno (la piel de los animales, los tejidos a mano) o de la del segundo entorno (ropa industrial, prêt-à-porter , etc.). La ropa electrónica no tendría la función de protegernos del frío, sino la de incrementar nuestro elenco de sensaciones táctiles, posibilitando algo que hoy en día parece utópico: tocarse a distancia. La televisión y el teléfono cumplen ese cometido en relación a los sentidos de la vista y el oído. El teletacto comenzará a desarrollarse cuando existan prótesis dérmicas que puedan digitalizar, informatizar y telematizar las sensaciones táctiles (9). Por el momento, estas tecnologías están en fase de experimentación. Hasta que se hagan públicas y lleguen al mercado pasará tiempo, caso de que ello llegue a ocurrir. Sin embargo, la vía hacia el tacto electrónico está abierta, por lo que no debemos excluir que el tercer entorno llegue a ser trisensorial algún día (10).

 

9. Obvio es decir que, aparte de la medicina, donde los artefactos teletáctiles ya son utilizados para palpar y operar, la televiolencia y el telesexo serían dos aplicaciones inmediatas del teletacto.
10. Otro tanto cabe decir del tele-olfato, que también está en fase de investigación y experimentación. Ya ha habido experiencias de transmisión de sensaciones olfativas (olor a flores) vía Internet.
 

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