Arte Transgénico: entre el miedo y la retórica Kac es el creador de Alba, una conejita aparentemente como las demás, pero que , gracias al gen de una medusa que le ha sido injertado, se convierte en una conejita verde fluorescente que resplandece en la oscuridad cuando es iluminada por luz azul . Alba, el debate público generado por su nacimiento y su integración social en la familia del artista que la creó, constituyen las tres fases del proyecto de arte transgénico Bunny PVF (Proteína Verde Fluorescente). “La relación hombre-conejo se remonta a la era bíblica y desde el siglo VI los hombres desempeñaron un papel directo en la evolución de este animal. Tradicionalmente la crianza ha sido un proceso de selección para crear razas puras con formas y estructuras estándar, mientras que yo busco formas híbridas y alternativas. No estoy interesado en la creación de objetos genéticos, sino en la invención de sujetos sociales transgénicos, y por ello es tan importante su integración en el ámbito social y familiar” dice Kac, y, consciente del debate y de la preocupación que rodea los ensayos de ingeniería genética, añade que el proyecto no propone ninguna nueva forma de experimentación y que la proteína verde es totalmente inofensiva. Está tan seguro que ha concebido una nueva obra El Octavo Día (The Eight Day), un universo transgénico con cuatro formas vivas , diferentes todas , con el gen de la ameba verde fluorescente. Hay peces, ratones, plantas y un biobot, es decir un bio-robot, que contiene en su estructura un elemento biológico vivo que determina en parte sus acciones. Un tranquilo entorno resplandeciente encerrado en una cúpula de plexiglás perfectamente ventilada, al que es posible acceder a través de Internet. Y es más, a través de la Red se puede entrar en el interior del biobot “para ver el mundo transgénico desde dentro”: una buena perspectiva para reflexionar en primera persona sobre las implicaciones sociales y culturales de la biotecnología. |
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