En Internet todo podía suceder, y después resultó que no, que todo tiene una dirección IP y que es un invento del ejército de los Estados Unidos, que no hace las cosas al azar. Creo que fue en 1999 cuando Hakim Bey dijo que el plan ha abortado, la misión va en retroceso y todo se cancela; Internet ya no es una zona autónoma temporal, y se arrepiente de todo. Ahora creo que vive en una comunidad sin acceso a la tecnología. Nosotros seguimos creyendo que Internet era una parte de la vida. Cuando hablaba de espacios habitables me refería exactamente a pensar en Internet como el ciberespacio que se supone que es o debe ser: una especie de plaza y no un centro comercial.

SC: Otra constante tuya es la reflexión sobre la frontera. Fue paradigmático el festival “Borderhack” que organizaste en Tijuana en 2000, y que después se celebró en otros lugares, como Tarifa, España. Planteaste una práctica “hacker” que no se dirige a la destrucción, sino al conocimiento de la frontera...

FI: Se trataba de entender que la frontera no era necesariamente como la electricidad que, si la tocas, te puede pasar algo y porque hay helicópteros protegiéndola, pistolas, radares de sonido, infrarrojos... La tecnología militarizada de vigilancia. Teníamos miedo de trabajar ahí, de perder nuestras visas hacia Estados Unidos, y pensamos en un “borderhack”, entrar en el espacio fronterizo y “hackearlo”, explorarlo y perturbarlo. Instalamos un laboratorio justo en la frontera, bajo los helicópteros, junto al Océano Pacífico, donde no hay electricidad ni teléfonos y donde, del lado de Estados Unidos, existe un parque con rociadores de agua. Pero los rociadores pueden ser el peor enemigo de una computadora: los prendían y nos atacaban de una forma muy sutil, pero muy real. Entre 2000 y 2002 llevamos música y acciones de “hacker”, pusimos línea de teléfono e Internet, hicimos radio temporal, festival de cine, música electrónica, media art , net.art, un especial de ensayos sobre la frontera en la revista “Wired News”... Pero ahora en Estados Unidos hay un nuevo grupo paramilitar, los “Minute Men”, cazadores, vigilantes de la frontera. Arnold Schwarzenegger , “Terminator-Governator”, invitó a California a protegerse. Ahora tenemos que contrarrestar a los “Minute Men” y al “terminator”, este enemigo electrónico hollywoodense que, además, es gobernador, y hemos pensado en acciones como llamar a los “Minute Men” a un duelo con pistolas de agua, de frontera a frontera. Tenemos que ser menos hackers amistosos mexicanos, víctimas, y hacer algo más tangible.

 

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