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Primera
reunión preparatoria (1 febrero de 1999)
Debate:
Femenino, arte y tecnología.
Participan
Claudia Giannetti (CG), Rithée Cevasco (RC), Jorge Chapuis (JC), Margarita
Alvarez (MA), Antonio Colom (AnCm), Begoña Matilla (BM), y Alberto Caballero
(AC).
Seminario
de investigación: Modernidad femenina y psicoanólisis
AC: Después
de trabajar la bibliografía propuesta, me han surgido diferentes preguntas,
pero todas alrededor de la idea de pérdida: la de la realidad por la realidad
virtual, la de cuerpo por no-cuerpo, la perdida del "otro", algo que estó
muy lejos por algo que estó muy cerca. Así aparece un nuevo concepto de
presencia, el de presencia virtual, la pérdida de la ciudad -la polis-
por la de ciberespa-cio y la pérdida de la historia, de la ciudad historia.
CG: Eso
se refleja en la transformación de los conceptos de espacio-tiempo.
RC: Es como
si se pudiese ordenar a través de los conceptos de diacronización versus
sincronización, es decir, se produce en un proceso de sincronía.
CG: Yo diría
mós bien que se produce en un proceso de simultaneidad.
RC: De lo
que Ud. ha señalado, mós que pérdida del "otro", deberíamos pensar ¿qué
nuevo "otro" surge? Se produce una pérdida en el sentido de que hay una
destotalización de los fenómenos que implica el cambio de la naturaleza
del "otro" en el ciberespacio. ¿Cómo se encarna el "otro" en el ciberespacio?
AnCm: La
cuestión es si este nuevo "otro" sería un efecto producido por Internet.
AC: En la
bibliografía que estuvimos investigando se plantea que el ciberespacio
no tiene que ver con la radio ni con la televisión, no es de "uno" individual
a un "otro" colectivo como la televisión, sino como el teléfono: de "uno"
individual a "uno" individual.
RC: Sí,
es un espacio que opera uno por uno, no produce el fantasma de la masa,
que produce la televisión o el cine, como efecto hipnótico de multitudes.
No existe la constitución de un público de masas: hay un emisor y un receptor
siempre diferenciados.
AC: Otra
cuestión importante en los textos es la diferencia entre técnica y tecnología:
"Ahora la tecnología es modificadora de los seres humanos." Así, surgen
varias cuestiones, ¿por qué se introduce un chip en el cuerpo? ¿por qué
aparece un brazo electrónico? y por otro lado, ¿cómo sería el sexo sin
cuerpo? El arte articula estos interrogantes de dos maneras. Por un lado,
hay una modificación tecnológica del cuerpo y por otro lado, sexo sin
cuerpo. No es que antes en el arte no hubiera aparecido la sexualidad,
creo que el arte se articula siempre con la sexualidad, pero ahora es
interactiva.
RC: El concepto
importante es el de "interactivo", ya que es la diferencia entre la performance
y la creación del objeto artístico. En el arte el objeto se desprende
del artista y pasa a ser objeto de consumo, circula sólo. Ahora en cambio
es una cuestión de feedback.
AnCm: En
la película "Denis te llama", los protagonistas tienen relaciones sexuales
por teléfono, del orden del autoerotismo, de la masturbación, cada cual
se masturba en presencia de otro; por eso la cuestión de descorporeizar.
En Internet, aparece en la pantalla un señor o una señora desnudos, hay
un cuerpo representado.
CG: Yo creo
que hay que diferenciar entre dos cosas; por un lado la descorporeización
del cuerpo y, a partir de ahí, la relación entre dos personas o mós. Por
otro lado, sería la descorporeización de la presencia y el sentido que,
a través de los múltiples sistemas, las bases de datos, los cuerpos guiados
a distancia y estimulación de los músculos, permitiría una relación corporal
a distancia. El tema de la descorporeización estó bastante mitificado,
en el sentido que las relaciones sin cuerpo han existido siempre, a través
de la literatura, de la propia imaginación. Un medio como Internet no
hace nada mós que reproducir lo que son las relaciones sin cuerpo a través
de la imaginación. Lo que de verdad es novedoso es la posibilidad de una
relación sexual carnal sin la presencia del otro o a través de una presencia
virtual del otro.
RC: Hay
un salto nítido, debido a Internet o no: se reproducen formas de goce
autista. Hay una intervención a distancia en el cuerpo del otro. Quizós
tenga que ver con fantasías de ser manejado por otro. Ya no estamos en
la dimensión del espectóculo, sino ante una manipulación de otro tipo
que toca un borde siniestro muy particular. Una manipulación en lo "real"
totalmente diferente a lo conocido hasta ahora.
AC: Si volvemos
al tema de la descorporeización, yo no pienso que sea igual que la escritura.
En la literatura el texto escrito es fijo, en cambio, en Internet voy
escribiendo sobre lo que supongo el cuerpo del otro, se va modificando,
se cambia de nombre, de sexo, de edad, de forma del cuerpo, etc.
RC: No hay
una intervención directa sobre el cuerpo, es una operación significante:
nombre, preferencias..
AC: Sí,
se dirigen al cuerpo pero sólo por la palabra.
RC: Es un
cuerpo imaginario construido a través de los efectos de estos significantes.
Estamos en el registro del cuerpo imagen a partir del significante. Aquí
el registro es simbólico/imaginario; en cambio, en el otro caso, hay una
manipulación directa a lo "real" del cuerpo, hay un salto, es la introducción
de un aparato en el interior del cuerpo.
CG: Creo
que existe esta doble vertiente de la capacidad humana de generar sus
simulaciones, como un ser que vive en el lenguaje, que existe en el lenguaje,
y no existe de otra manera. Y es justamente a través de la técnica que
se genera otro tipo de ser humano que vive mediante la tecnología.
AC: Así,
aparece la tecnología como modificadora del hombre.
RC: Sí,
estamos de acuerdo, la tecnología operando directamente sobre el cuerpo
del hombre. Subrayamos entonces estos dos niveles, lo que se da a nivel
del registro Simbólico/Imaginario y lo que se da a nivel del registro
de lo "real". Freud, en "El Malestar de la Cultura"1 dice que no
sólo aparecerón complementos del cuerpo, como las prótesis, sino del cuerpo
Imaginario/Simbólico, pudiendo producir los dos efectos de goce.
CG: Ahí
se produce un cambio radical. En este texto, cuando Freud apunta que las
prótesis son como extensiones humanas, lo que estó haciendo es señalar
lo que ha sido la técnica hasta los años 50 y 60. La técnica siempre ha
sido para el ser humano una extensión y, por lo tanto, una prótesis que
apoya o ayuda una funcionalidad. El cambio radical de la cultura, como
sistema de prótesis, de extensión de la técnica en el cuerpo, se produjo
por la asimilación e integración de la técnica en el cuerpo. Ahora no
es prótesis, sino parte integrante.
AC: Es el
momento en que la móquina piensa.
CG: Es el
paso del ser humano a su transformación en dios, en creador. Freud, y
también Heidegger, interpretan la relación del ser humano con la técnica
como un paso hacia el control de la vida. No es el ser humano creador,
es la propia tecnología la que asume la dimensión creadora; de ahí surgen
los clónicos en campos como la biotecnología.
RC: Entrando
en esta cuestión, les recomiendo leer "Particules élémentaires", que estó
escrito tomando como base estas utopías, la clonación, la fantasía de
inmortalidad y de un goce asexuado y deslocalizado. Utopías de los años
70 proyectadas en esta ficción, con una nueva especie. En resumen, la
técnica como instrumento o la tecnología como creadora.
BM: La manipulación
del otro sobre el cuerpo humano es una fantasía absolutamente terrorífica,
otra cosa es el marcapasos, una prótesis o un chip dentro del cuerpo.
RC: Una
cosa es un instrumento que el sujeto utiliza para producir algo y otra
cosa es tener instrumentos tecnológicos en el cuerpo que permitan manejar
a otro cuerpo, sea directo o no.
AC: Sí,
pero este otro puede ser un robot. Es decir ¿de qué manera el robot piensa?,
¿por qué se le ha cargado con inteligencia? y ¿de qué manera se puede
cargar al cerebro, a través de un chip, con información de un robot? A
través de este chip, el hombre transporta información extra-cuerpo, que
no le pertenece, y por otro lado, el robot adquiere una capacidad humana.
Son cuestiones a pensar.
RC: No se
puede pasar de uno al "otro", se puede inventar todo el robot que se quiera,
todo lo que potencie la capacidad cerebral del sujeto, pero es una tecnología
como prótesis. Otra cosa es que se piense al robot mismo como pensante.
CG: No
sólo eso. Un médico en EE.UU descubrió una forma de producir imógenes
ficticias dentro del cerebro a través de simulaciones neuronales, muy
concretas, que actúan sobre determinados puntos del cerebro. "Ahora voy
a estimular una visión de placer", no estó imaginando, sino estó mirando;
"ahora una de sufrimiento", la persona entonces estó sufriendo; lo importante
es cómo se llega a esta capacidad de actuar desde el exterior del cuerpo.
AnCm: A
mí lo que me parece importante es lo que pasaró con el encuentro cuerpo
a cuerpo, debido a que la estimulación a distancia por ordenador introduce
un sesgo totalmente distinto. Igualmente en los encuentros por Internet
queda absolutamente obviado el cuerpo a cuerpo y luego surge la dificultad
de encontrarse cuerpo a cuerpo en la realidad cotidiana, produciéndose
el rechazo del cuerpo.
RC: Son
modalidades diferentes de goce. En la estimulación a distancia hay un
tipo de goce que vuelve por el sujeto pasando por un cierto objeto. Lo
que antes podía ser la mirada, la voz, ahora se produce a través de grandes
aparatos técnicos. Si tomamos al sujeto en su sistema de goce, por mós
que esté amplificado por la técnica mós sofisticada, siempre estaró en
este tipo de goce por el objeto. Ahora, en esta fantasía de relación sexual
con cuerpos a distancia, para nosotros no estón más a distancia que cuando
estón en la cama; no es goce del cuerpo del otro, es una pequeña parte
de goce. La relación sexual entre dos cuerpos, directamente, es imposible
para el ser humano, es por principio imposible, nunca hay goce del cuerpo
del otro. Esto que aparece como descorporeización móxima, de las interacciones
de un cuerpo con otro, nosotros no lo llamaríamos nunca relación sexual;
son distintas maneras de atravesamiento del goce autoerótico, por ello
la relación de dos sujetos la colocamos a nivel del amor, que es otra
cuestión.
CG: Yo introduciría
un elemento mós. Hasta ahora todo se produce en el mundo del lenguaje,
en el mundo de la información. Pero, en este hecho de la simbiosis humano-móquina,
la clave para entender el papel de la tecnología es el hecho del control.
En el momento que uno estó conectado a distancia con un otro virtual,
lo que existe de cada uno es la posibilidad de desconectar la móquina.
La posibilidad de controlar todo: controlar su cuerpo, controlar su mente,
controlar al otro y controlar lo que decides del otro, que hasta ahora
no era controlable.
AC: Hasta
ahora podías mandar al otro a paseo, pero el otro se podía poner violento.
Con esta nueva modalidad al otro "lo borras", lo haces desaparecer o lo
desconectas.
RC: Es interesante
lo que dices, no hay posibilidad de contrato sadiano. Este tipo de búsqueda
de sensaciones, esta búsqueda de goce mientras se produzca con otra persona,
estó dentro de un sistema interactivo. Hasta ahora uno era el sujeto y
otro el objeto. Ahora estó la máquina, conectas o desconectas.
CG: El otro
es un otro virtual, es como la presencia del otro.
RC: Efectivamente
si es un otro virtual, lo puedo desconectar, es decir, el control al que
te refieres es porque no es una relación con otro sujeto: es una relación
con un otro virtual. Tenemos que especificar a qué llamamos "otro". Creo
que sí hay un "otro", al que puedes conectar o desconectar, pero lo que
no hay es un sujeto, no tiene la autonomía de su deseo, tú la tienes.
AC: Pienso
que esto puede relacionarse con lo que se denomina "seguridad sexual",
no hay contacto entre los cuerpos.
RC: Bien,
no puede ser objeto del capricho del "otro". Lo virtual es una móquina
de goce, nos deshacemos del otro humano y gozamos con una móquina.
CG: Insisto,
se goza con un otro, a través de la móquina. Es un otro que responde.
RC: Sí,
efectivamente, no es un otro pasivo, como una muñeca inflable, es un otro
que responde, hay una interactividad, si no te gusta lo cortas. Toda la
cuestión estó en ese corte. Si no, podrías decir que lo interactivo reproduce
algo de la intersubjetividad, pero ahí entras con la seguridad y el control,
entonces te desconectas del otro.
AC: Creo
que hemos llegado a un punto importante para sintetizar: 1) el cuerpo
a cuerpo de la intersubjetividad, 2) el cuerpo humano y los autómatas,
o las muñecas inflables, una relación erótica con las móquinas y 3) ahora
no es industrial, es cibernético, es digital.
RC: Sí,
es un otro supuesto sujeto.
JC: Yo
no sabría distinguir, en este tercer momento, si existe un sujeto humano
o si es un programa lo suficientemente complejo para que tenga respuestas.
La tecnología daró pie a la construcción de un sujeto potente.
CG: La importancia
de la presencia del otro, aunque virtual, es que ademós de ser una técnica
que produce unos efectos de simulación y estimulación, transmite imógenes,
es la imagen del otro, es muy importante ver al otro en el espacio de
la pantalla.
RC: Pero,
ese otro ¿transmite una voluntad de goce? Esta es la pregunta que hacemos.
CG: El otro estó ahí, no es simplemente la móquina, debe existir el otro
pero debe ser un otro a distancia.
JC: Insisto,
¿qué probabilidades tengo como usuario de distinguir qué hay detrós de
esa pantalla? ¿es un software u "otro" desprovisto de tecnología?
CG: Estamos
hablando de un sistema tan complejo que es mejor que exista un "otro"
del otro lado, un "otro" que controle determinado sistema, que simule
la existencia de otro y la actuación a distancia. Hay un "otro" en la
pantalla, y ademós, ambos estón conectados a través de los cables y de
los estimuladores. Ahí se produce la interacción y no es una móquina.
AC: Si nos
referimos al arte, en esta relación con la tecnología ¿de qué manera la
ciencia -si lo decimos en términos psicoanalíticos- intenta forcluir al
sujeto?, ¿se convierte en objeto de investigación?, ¿de qué manera el
arte intenta colocarlo de nuevo en esta interac-ción? En un trabajo de
Marce.lí Antúnez o de Stelarc, es cierto que actúan con la tecnología,
pero hay algo que quieren subjetivar. No es lo mismo que un trabajo científico.
RC: Esta
cuestión es importante porque estó en juego el hacer del sujeto. No se
busca eficacia sino que se busca placer, hay un goce, hay un efecto de
subjetividad. Es la búsqueda de producción del goce estético.
CG: La tendencia
desde la tecnología es la fragmentación del cuerpo. Lo vamos a ver de
una manera mós intensa, sorprendente para nosotros, a través de los nuevos
experimentos, como la clonación. Este interés por clonar sus partes, sus
órganos tiene que ver con el recambio: todo acaba por ser recambiable
y por lo tanto todo es un fragmento. Así, en el momento en que el sujeto
se transforma en un fragmento, también deja de ser una entidad, una individualidad.
JC: De esta
manera, la clonación por partes parece mós aceptable que la clonación
del ser humano.
CG: Sí,
lo que interesa es la comercialización, un fragmento se puede vender.
RC: Estoy
viendo dos líneas de trabajo a partir de la diferencia que hizo Claudia
Giannetti. Por un lado, lo que es Internet, los ensayos de Lynn Hershmann,
caso 1, caso 2, caso 3, la móquina simbólico/imaginaria de producción
de mensajes y cómo un sujeto puede gozar con todo eso. Por otro lado,
los trabajos de Orlan. A partir de ahí podríamos intercambiar interrogantes,
diferenciando mós fácilmente los registros simbólico/imaginario y el plano
de intervención directamente en lo real del cuerpo. Tanto en uno como
en otro ¿de qué modalidad de goce se trata? Son dos tipos de performance.
A partir de ahí, después de distinguir los dos campos, podremos trabajar
sobre cómo actúa lo femenino. Podremos dialogar sobres ciertos ejes, la
cuestión del sujeto, la cuestión femenina, la cuestión del lazo social,
la cuestión del cuerpo. Aquí hay toda una noción de cuerpo, que debemos
revisar.
AnCm: Me
da la impresión que mientras el cuerpo no estó presente, hay que articular
la responsabilidad del sujeto y el cuerpo: hay palabras e imógenes que
estón circulando; pero mientras el cuerpo no esté presente, el sujeto
no es responsable. Esto llevaría a remitir la cuestión del sujeto a lo
real del cuerpo.
CG: Esto
conecta con el tema del control. Si no estó el sujeto físico carnal, existe
la posibilidad del control.
AC: Así
se ha podido realizar el cuerpo en tanto y sólo lenguaje...
RC: Sí,
es la cuestión de la utopía radical...
AnCm: La
equivalencia entonces es cuerpo=sujeto.
RC: Sí,
estamos de acuerdo. El sujeto con la móquina elige, lo que no estó ahora
es sometido a la elección del "otro". El "otro" estó a su servicio.
CG: Creo
que se va mós allá, y entonces se produce el equívoco. Paul Virilio es
de los primeros que ha intuido algo sobre el tema de la eternidad y de
la utilización de la tecnología como una forma de buscar la eternidad;
como la gran búsqueda ancestral del ser humano. La búsqueda de la eternidad
es la búsqueda del control, no es otra cosa, en la medida que controlas,
controlas tu ida, controlas tu espacio, controlas todo.
A: Controlar
la vida
AnCm: En
esta lógica: ¿qué se escaparía del control?
RC: El "otro",
el "otro" que también quiere controlar.
CG: Entonces,
el segundo paso es, y empieza a complicarse ¿cómo una persona pasa a controlar
la propia realidad? y, por lo tanto, entramos en el tema de la virtualidad.
En este sistema que intenta utilizar la tecnología de control del entorno,
del sujeto, del otro, etc, es una forma de ponerse en el mundo. Hasta
hoy lo que ha sido imposible controlar es la realidad. En el momento en
que se produce el paso del control del entorno al nivel de ficción, uno
pasa al control de la realidad. Entramos en el tema de la doble vertiente:
la virtualidad y la realidad en la propia existencia del ser humano.
RC: En psicoanólisis
realidad virtual y realidad es lo mismo: es un aparato. La realidad la
genera a partir de lo que nosotros llamamos el fantasma, parte de su aparato
psíquico, el sujeto no lo controla. Los conceptos de realidad fantasmótica
y realidad virtual, no se alejan. Para nosotros ya es una realidad virtual,
al extremo, ha construido su mundo a través de su fantasma, no tiene mós
de realidad que la que fabrica con su aparato psíquico.
CG: Pero
por otro lado, hay una realidad externa al sujeto, y por lo tanto no controlable.
Es decir, en el momento que uno se hace dueño de su realidad es controlable.
AnCm: Desde
el punto de vista científico, la realidad es aquello que se escapa al
control, cuanto mós control tecnológico, es mós incontrolable.
AC: A través
del mecanismo concreto de Realidad Virtual, cuando entro en mi casa, sé
que la he imaginado y la he construido en función de mis fantasías, pero
aquí entro a lo que se llama virtualmente una habitación. Técnicamente
el concepto de habitación es virtual: lo modifico, cambio los muebles,
las personas con las que vivo, etc., vivo en esa virtualidad. Lo que en
la realidad (concreta) me costaría modificar, ya que hay un proceso que
hacer que no es automótico e implica un tiempo, ahora sería instantóneo:
ha desaparecido la idea de proceso.
RC: Efectivamente,
en la virtualidad no haces entrar a otro sujeto, a otro corporeizado.
Controlar a otro virtual es diferen-te que a otro con su realidad, con
sus realidades de goce. Todo esto funciona mientras no metas a otro sujeto
animado por su deseo. Es el goce del uno por excelencia que permite tu
rapidez. Así nos situamos frente al problema de la relación con el otro.
CG: Pensando
en la tecnología, siempre es la puesta en escena de las propias fantasías
humanas. Hace tres meses un hombre se implantó un chip que controla su
propio entorno: basta caminar hacia la puerta, y la puerta se abre, basta
mirar a la luz y la luz se enciende. Es el control de los objetos al servicio
del sujeto. El próximo paso es hacer desaparecer el sistema como prótesis,
las gafas de realidad virtual desaparecen, y por lo tanto, la tecnología
se internaliza. Lo que intentan ahora los sistemas de realidad virtual
es proyectar imógenes dentro de los ojos por medio de la tecnología lóser:
seró la absoluta realidad virtual que no implica ninguna prótesis. El
lóser, onda invisible, te hace ver una realidad virtual inmersiva, te
hace dudar de tu situación en el espacio. Así, la mente cuando tenga que
discernir entre realidad y virtualidad lo va a poder hacer a través del
control. Si no controlas ¿cómo vas a decir donde estós? ¿si estós en la
realidad o en la virtualidad? De momento controlamos el sistema. ¿De verdad
lo queremos controlar?
AC: Lo importante
no sólo es el control de la información. ¿Hasta qué punto el sujeto podría
discernir si él es real o virtual? Es decir, ¿yo creo a otro virtual o
soy creado virtualmente por otro?
AnCm: Sí,
efectivamente, hay un momento que apunta a un control sin sujeto responsable,
sin un sujeto que sujete el control.
RC: Potenciar
estas cuestiones supone el control del sujeto sobre su entorno, ponerlo
a su servicio, de la manera mós operativa para el placer del sujeto. Es
una especie de sistema de obtención de goce a partir del sujeto aparejado
con esta tecnología. Otra cuestión es ¿qué puede pasar si de golpe le
es impuesto por otro desde fuera que no pueda distinguir si su entorno
es realidad virtual, puesto que no es él quien la maneja sino el otro?
Así, aparecen los dos extremos de la cuestión. Si todo esto estó al servicio
de un aparato de goce para el sujeto, entonces él es el objeto y no puede
distinguirse de la realidad. Hay una cuestión ética fundamental: el fantasma
de la autonomía, el sujeto que se ha inventado a partir de estas tecnologías,
que puede manejar por un sistema lo que quiere o no, y por otro lado,
la otra cara que es la autonomización puesta al servicio del otro. Tanto
en un caso como en otro, no incluye al "otro" como sujeto o a un sujeto
que incluye su Unwelt para su satisfacción, en la satisfacción que obtiene
de su relación con otro sujeto. También puede ser la fantasía contraria:
que siendo objeto de este otro manipulador, no pueda apretar el botón
para desconectar.
CG: La tecnología
te distanciaría de la realidad.
BM: En Orwell,
pasado por Hollywood, el sujeto es el alienado de un "otro" todo: un "otro"
siniestro. Se pierde el referente, no hay indicio de sufrimiento o de
malestar.
AnCm: El
malestar surge en el momento en que el controlador es controlado y aparecen
las cuestiones.
Notas
1.Freud,
Sigmund, El malestar de la cultura. Barcelona, Círculo de Lectores, 1999
INICIO
Mecad
Electronic Journal, número 5, octubre de 2000
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